Marcos 10:46: “Entonces llegaron a Jericó y cuando salió de Jericó con sus discípulos, y una gran multitud un méndigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino”
Hay tres cosas importantes que deben resaltarse en este versículo:
- Ciego
- Sentado junto al camino
- Mendigando
Estas tres cosas son las que, como hijos de Dios, jamás debemos permitir que se den en nuestra vida espiritual. Dios nos ha escogido y llamado para realizar algo importante aquí en la tierra, y cuando se habla de ceguera es que no se tiene visión, no se tiene claro hacia dónde se va; cuando se habla de que está sentado junto al camino, es que no tiene una dirección clara hacia dónde se está dirigiendo y cuando la Biblia dice es que está mendigando, se refiere a que está pidiendo, pero es una forma de pedir con humillación, porque no es capaz de producir ni realizar algo para sobrevivir. En nuestra vida, como hijos de Dios, no podemos carecer de visión o del propósito claro de parte de Él para nuestra vida, no podemos estar sentados, perdiendo el tiempo y no tener un camino a dónde seguir a dónde conducirnos y mucho menos, mendigando. Dios nos ha prometido bendecirnos y darnos todo en abundancia; nosotros no vamos a carecer de nada, y si carecemos, es porque no le hemos creído a Él y porque tal vez no hemos hecho las cosas correctas.
“les aseguro”, Dios nos da esa palabra de seguridad. Creo que nosotros hacemos una obra aún mayor que la que el mismo Señor hizo. El poder es el mismo, la autoridad que Dios nos ha dado es la misma, los dones que nos ha dado son los mismos; la ventaja es que ahora podemos llegar más rápido a las personas. Hace unos quince días yo me encontraba en una reunión de Los Gedeones –son un grupo de personas que ponen el Nuevo Testamento en todos los hoteles y hospitales - y ellos dan testimonio de los miles de conversiones a nivel mundial que hay, a diario, por ese nuevo testamento. Cuando la Biblia dice “cosas mayores harán” porque ahora la Palabra llega más rápido por los medios modernos, igualmente el enemigo está atacando fuertemente. Pero este tiempo que Dios nos ha dado para compartir el evangelio es glorioso y nosotros vamos a hacer cosas mayores. Muchas veces hacemos referencia a lo que hacía la sombra de Pedro y nos damos cuenta que no hay registro de que Jesús hiciera algo con su sombra, pero el poder era el mismo.