Delegar tareas y desarrollar personas
(Caminando de la adición a la multiplicación en su ministerio)
“Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron:
No es justo que nosotros dejemos la Palabra de Dios, para servir a las mesas.
Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio,
llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.” (Hechos 6:2-3)
Cuando los ministros deciden convertirse en líderes, toman un paso muy importante. Hacen una decisión revolucionaria en la manera de desarrollar su ministerio. Ya no se evalúan a sí mismos únicamente por lo que ellos solos pueden hacer. ¡Ahora su evaluación depende de lo que pueden lograr a través de otros! Esto es lo que llamamos el “Principio de Jetro.”
El día que Moisés se convirtió en líder.
En Éxodo 18:17-27, Jetro introduce este principio a Moisés: “Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.”
Jetro le dio un consejo sabio de cómo podría delegar la carga de trabajo a otros, y multiplicar la cantidad de servicio dado a los demás. La Escritura dice: “Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo...” (Éxodo 18:24)
Muchas veces, el líder siente que deberá hacer todo solo, sin embargo, como lo puntualiza Jetro, esto causará que desfallezca. Como resultado, Moisés hizo cambios y empezó a equipar a otros y a compartir las responsabilidades.