En Génesis, se observa que desde el principio, la intención de Dios era compartir con el ser humano en el huerto del Edén, ese lugar especial que Él había creado y la Biblia dice que el Señor se paseaba en ese lugar junto con su creación. Cuando leemos esos pasajes, Adán y Eva estaban disfrutando de la Presencia y Gloria de Dios, de lo que se había hecho para ellos. Pero posteriormente, ellos pecan y se rompe la relación tan especial que tenían con Dios, a tal punto que después, se tenía relación con Él a través de altares y ofrendas; viene el Señor Jesucristo con el propósito de morir por nosotros, como nuestro Salvador y es allí se vuelve a restaurar la relación, directamente, de tal cuenta que ahora tenemos acceso al Lugar Santísimo.