Marcos 10:46: “Entonces llegaron a Jericó y cuando salió de Jericó con sus discípulos, y una gran multitud un méndigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino”
Hay tres cosas importantes que deben resaltarse en este versículo:
- Ciego
- Sentado junto al camino
- Mendigando
Estas tres cosas son las que, como hijos de Dios, jamás debemos permitir que se den en nuestra vida espiritual. Dios nos ha escogido y llamado para realizar algo importante aquí en la tierra, y cuando se habla de ceguera es que no se tiene visión, no se tiene claro hacia dónde se va; cuando se habla de que está sentado junto al camino, es que no tiene una dirección clara hacia dónde se está dirigiendo y cuando la Biblia dice es que está mendigando, se refiere a que está pidiendo, pero es una forma de pedir con humillación, porque no es capaz de producir ni realizar algo para sobrevivir. En nuestra vida, como hijos de Dios, no podemos carecer de visión o del propósito claro de parte de Él para nuestra vida, no podemos estar sentados, perdiendo el tiempo y no tener un camino a dónde seguir a dónde conducirnos y mucho menos, mendigando. Dios nos ha prometido bendecirnos y darnos todo en abundancia; nosotros no vamos a carecer de nada, y si carecemos, es porque no le hemos creído a Él y porque tal vez no hemos hecho las cosas correctas.