Nosotros por naturaleza, siempre creemos en lo que vemos, incluso existe un dicho que se refiere a ello; nosotros en el Señor sabemos que Él está aquí, lo hemos sentido en nuestro corazón, sabemos que se está moviendo en medio de nosotros, sabemos que hace milagros, sabemos que hace cosas extraordinarias en nuestra vida. No lo vemos, lo sentimos. Algunos han tenido el privilegio de verlo en visión o en sueños, pero no es de todos.
Yo recuerdo en una oportunidad, en un retiro, hubo una persona que tenía aproximadamente seis meses de estar bebiendo. Nos lo llevamos y recuerdo que la noche de sábado para amanecer el domingo, nunca olvidaré que ese hombre, cuando volví y lo vi, estaba postrado en el suelo, y había un charco de lágrimas de todo lo que había llorado. De repente, vino hacia mí, me vio, me tomó fuertemente y me dijo: