Usted está aquí:   Home Predicas Tiempos de Restauración ¡Confía! y verás lo sobrenatural de Dios

¡Confía! y verás lo sobrenatural de Dios

Viernes, 03 de Junio de 2011 23:00 Pastor Rubén Reyes
Imprimir PDF
Usar puntuación: / 12
MaloBueno 
Indice del artículo
¡Confía! y verás lo sobrenatural de Dios
El origen del problema
No pierda la autoridad de Dios.
Atraer la atención de los que estaban en dos pensamientos
Aprende a adorarlo
Todas las páginas


Hace unos días estuvimos hablando sobre la vida del profeta Elías, y resaltando cómo tenía su confianza puesta plenamente en el Señor y hoy, resumiré rápidamente y quiero llevarlo a unos puntos que nos servirán para confiar y ver lo sobrenatural de Dios en nuestra vida, porque yo sé que muchas veces estamos caminando y no entendemos por qué nos suceden tales o cuales cosas, a veces, nos va mal, remal y aún peor, pero hoy, a la luz de la Palabra, quiero mostrarles algunas cosas que nos servirán y seguramente Dios nos va a sorprender.

 

Pastor Rubén Reyes


Para los que no pudieron acompañarnos en la última reunión, les daré un resumen de lo que vimos en la vida del profeta y lo que aprendimos de ello:


Como hablamos, el profeta Elías fue alimentado por las aves durante cierto tiempo; luego, el arroyo se seca y el Señor le da la orden de ir con la viuda, se da el milagro de multiplicación del aceite y el harina, así como el milagro de la resurrección del hijo de la viuda; el Señor usa extraordinariamente al profeta de muchas maneras, y vemos cómo lo respalda, porque confiaba plenamente en Él. Ahora, cuando llegamos al capítulo 18, nos encontramos con que el Señor nuevamente le habla a Elías y le ordena que se presente delante del rey. Hay algo que hacer notar en este pasaje, que se parece mucho a lo que nosotros pasamos en nuestra vida.


Quiero que vea el contexto del ambiente en que se movía el profeta, porque si no lo hemos vivido, lo haremos eventualmente:


1.    El profeta estaba en el tiempo en que el hambre era extrema

2.    La cabeza de Elías tenía precio; ya habían mandado a matar a todos los profetas del Señor y a cien de ellos los habían escondido

3.    La idolatría había crecido grandemente


Por naturaleza, los seres humanos preferimos ver las cosas para creer en ellas, pero en el Señor es diferente y lo hemos visto en el desarrollo de la vida del profeta, al ver cómo confió y creyó plenamente en Él, por ello fue alimentado, hubo multiplicación en la casa de la viuda y en esta etapa, veremos otros puntos importantes, para ver aún más el poder sobrenatural de Dios en nuestra vida. ¿Qué diferencia hay entre Elías y nosotros? Probablemente, el nivel de fe y confianza en el Señor, pero hoy, la idea es que nuestro nivel de confianza y fe, crezca en el Señor. Algunas veces, mientras caminamos en el evangelio, empezamos a caer en una monotonía y dejamos de ver la mano maravillosa de Dios y las cosas extraordinarias, milagros ni cosas sorprendentes. Hoy quiero mostrarles, a la luz de la Palabra, cómo podemos ver eso sobrenatural y confiar y seguir viendo, el resto de nuestras vidas, esa mano poderosa de Dios, en todas las áreas.


Ya le hablé del contexto en el que vivía el profeta y ahora, se encuentra con el rey Acab; esta persona era la máxima autoridad, Dios lo envía con él. Es como si hoy, el Señor nos envía a hablar con el Presidente. A Elías lo estaban buscando, porque lo culpaban de todo lo que estaba pasando Israel, lo cual no era cierto.



1º Reyes 18:17-18: (TLA) “y cuando lo encontró le dijo: -¿Así que eres tú el que trae tantos problemas a Israel? Elías le contestó: -No soy yo el que trae problemas sobre Israel, sino tú y tu familia. Porque ustedes han dejado de obedecer los mandamientos de Dios y adoran las imágenes del dios Baal.”


¡Qué interesante la respuesta que Elías le da a Acab! Note que el profeta le dice a la máxima autoridad: no soy yo, eres tú y tus generaciones.


Ustedes recuerdan que, según la historia, Baal era el dios de la fertilidad y de la lluvia; era muy amado porque si no llovía, no había comida. Pero Elías le dice a Acab que son ellos los que tienen la culpa, por dos cosas:


1.    Abandonaron los mandamientos del Señor

2.    Destituyeron al Señor del primer lugar y se lo dieron a otra cosa.


Elías le dice a Acab que se encuentran en esa situación, porque abandonaron los mandamientos de Dios y en su lugar, adoraban a Baal. Muchas veces, nosotros anhelamos ver la mano y el poder de Dios, pero no nos hemos puesto a pensar, si abandonamos los mandamientos del Señor. ¿No le ha pasado? Hoy el Señor les hablará claro: a veces no suceden las cosas, porque hemos abandonado sus mandamientos, los cuales son parámetros de vida, de éxito, con lo que podemos disfrutar nuestra vida.


Deuteronomio 5:1-21 se refiere a los mandamientos del Señor, éstos hay que aprenderlos y ponerlos en obra, de lo contrario, nos veremos envueltos en problemas. El versículo 1 dice: “Entonces llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, oh Israel, los estatutos y ordenanzas que hablo hoy a vuestros oídos, para que los aprendáis y pongáis por obra”. Si no aprendemos y ponemos en práctica los mandamientos de Dios, nos metemos en problemas.


Entonces, por culpa del rey y su familia, de no obedecer los mandamientos previamente establecidos, se encontraban en esa situación. En ese tiempo, Israel cambió los mandamientos por otros dioses y, como consecuencia, sufrían sequía y hambruna extrema.


A partir del versículo 2, continúa: “El Señor nuestro Dios hizo un pacto con nosotros en Horeb. No hizo el Señor este pacto con nuestros padres, sino con nosotros, con todos aquellos de nosotros que estamos vivos aquí hoy. Cara a cara habló el Señor con vosotros en el monte de en medio del fuego, mientras yo estaba en aquella ocasión entre el Señor y vosotros para declararos la palabra del Señor, porque temíais a causa del fuego y no subisteis al monte. Y Él dijo: “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre” – y es aquí donde inician los mandamientos: “No tendrás otros dioses delante de mí”. Fue lo primero que empezaron a hacer, con los baales. ¿Cómo no estarían en problemas? Esto fue vigente entonces y aún lo es en nuestros días. No debemos poner a nadie ni nada, en el primer lugar en nuestra vida, en ese lugar especial que le corresponde al Señor; si estamos bien con Dios, estaremos bien en cada ámbito de nuestra vida. Pero estas personas se metieron en problemas porque abandonaron los mandamientos de Dios.


Nosotros fuimos diseñados para adorar. Adoración es amar intensamente algo, de manera prioritaria. Nosotros lo podemos hacer. Los que tuvimos un noviazgo y llegamos a conquistar a la que hoy es nuestra esposa, sabemos que podemos enamorarnos y que podemos conquistar, y lo podemos hacer. Debemos entender que para disfrutar de nuestra vida, no debemos abandonar los mandamientos del Señor y quitarle el primer lugar, si lo hago, habrá problemas.


Hay cinco cosas que Elías cuidó para llegar a ver lo sobrenatural de Dios. Para algunos, la vida del cristiano puede ser aburrida, porque pensarán: “sólo se la pasan cantando, ofrendando, escuchando un mensaje y orando”, porque definen la felicidad como fiesta y bebida, pero la felicidad no se limita a eso. Cuando uno empieza a ser más feliz en los caminos del Señor, es cuando empieza a ver aún más la manifestación sobrenatural de Dios, cuando contesta de manera sobrenatural. Yo seguiré testificando siempre lo siguiente: Hasta hoy, tengo a mi mamá que se tuvo que haber muerto hace dieciocho años, porque le dio cáncer y ella siempre me dijo, cuando le hacían biopsias –primero de la tiroides y después en un hueso- vamos a confiar en Dios, con todo nuestro corazón. Mi mamá le inyectó fe a la familia y a mí, y hoy, cuando la veo viva; ustedes saben que cuando extirpan la tiroides, las personas tienden a engordarse o a adelgazarse, y vivir con pastillas. Mi mamá es una mujer normal en su tamaño y peso, en ella veo lo sobrenatural de Dios. Y sé que si el Señor hizo algo sobrenatural en mi mamá, lo hará en mí; si lo hace en mí, lo hará en ustedes. Podremos ver cosas mayores y la gloria de Dios, pero debemos creerle con todo nuestro corazón.


1º Reyes 18:19-20: “Ordena que los israelitas se reúnan en el monte Carmelo. Que vayan también los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de la diosa Astarté, a los que Jezabel les da de comer. Ahab llamó a todo el pueblo de Israel y reunió a todos los profetas de Baal y Astarté en el monte Carmelo.”



 

1.     No pierda la autoridad de Dios.

A veces, confundimos la actitud de autoridad con la de enojo, pero no son lo mismo. Vea la escena: el profeto estaba parado delante del rey, la máxima autoridad, y es el profeta el que le da la orden al rey. ¿No tendría que haber sido al revés? La autoridad que Dios nos da hay que cuidarla y no entregarla tan fácilmente. Cuando la persona recién ingresa a la universidad, los compañeros de clase empiezan a pensar en hacer cosas como fumar y beber, pero ésta piensa: “¿A dónde me voy? ¿Qué hago?” y con actitud de timidez, pero ¿por qué? ¿Acaso Dios no nos ha dado autoridad para decir: “yo no tomo, no fumo, no me drogo, vengo a estudiar y si hay oportunidad de hablar del reino de Dios? O a veces, cuando se va a hacer un negocio, rehusarse a hacer transacciones a escondidas, para que se concrete. En ese momento, si nosotros aceptamos, el diablo nos desarma. Debemos cuidar la autoridad de Dios.


Elías se paró, les habló francamente, confrontó al rey y con autoridad, los mandó a reunir a todos, ¿Por qué? Porque en su corazón había confianza plena de que Dios lo iba a respaldar en este nuevo proceso. Estaba confiando plenamente en el Señor de que nuevamente sucedería algo sobrenatural. El ser alimentado por cuervos, fue algo sobrenatural, así como la multiplicación del aceite y harina de la viuda y la resurrección del hijo de ella. Ahora, algo sobrenatural estaba por suceder, algo glorioso.


Parémonos con la autoridad de Dios.


1º Reyes 18:21 (TLA): “Elías se acercó al pueblo y le preguntó: ¿Por cuánto tiempo van a estar cambiando de dios? Tienen que decidirse por el Dio de Israel o por Baal. Y si Baal es el verdadero dios, síganlo a él. El pueblo no contestó nada. Entonces Elías agregó: Yo soy el único profeta de Dios que ha quedado con vida, pero acá hay cuatrocientos cincuenta profetas de Baal.”


2.    La identidad y la valentía.


Si yo no tengo claro quién soy en el Señor, estoy en problemas. Yo sé lo que soy y tengo en el Señor. Elías convoca a todos y les dice que él solo, con el respaldo de Dios, se enfrentará a ellos, cuatrocientos cincuenta. Eso es valentía. Pero es importante que antes de la valentía, exista la identidad. No me enfrentaré contra una persona que esté endemoniada, si no sé que tengo al Señor en mi corazón, no tengo clara la autoridad que tengo, si no creo que el nombre de Jesús tiene poder, sería ilógico. Debido a que el profeta sabía quién era y con quién estaba, pudo enfrentarse a muchos profetas baales, siendo el único representante del reino.


Estas dos cosas nos ayudarán muchísimo para llegar a ver lo sobrenatural de Dios, porque hay gente que, pidiéndole a Dios, no le creen y a Él hay que creerle con todo el corazón. Cuando Dios lo llame a hacer algo, el requisito principal es confiar en Él, en esa voz que vino a su corazón. Elías no estuvo en dos pensamientos ni dudó por la cantidad de profetas contra los que se enfrentaba, sabía que el Señor estaba con él, no vaciló y las otras personas se quedaron calladas, porque vacilaban.


Cuando usted le habla del Señor a una persona, y ésta le responde que ya es parte de la iglesia, todavía está en dos pensamientos; cuando a usted le dicen “Dios puede restaurar tu negocio, tu hogar” y se queda inseguro, esa es una persona de dos pensamientos.


¿Cuántos se animarían a enfrentar a una persona que tenga cinta negra, sin ser karateca? Algo así se habrá sentido el profeta, pero seguramente pensó: “no importa si son cuatrocientos cincuenta u ochocientos, el que está conmigo, es el mejor, es el Poderoso y ¡jamás me abandonará!”


1º Reyes 18:23-24 (TLA): “Traigan dos toros, y que los profetas de Baal elijan uno. Que lo corten en pedazos, lo pongan sobre la leña y no prendan el fuego. Yo voy a preparar el otro toro, lo voy a poner sobre la leña y tampoco voy a prender el fuego. Pídanle a Baal y yo le pediré al Dios de Israel, y el Dios que responda con fuego es el verdadero Dios. Todo el pueblo contestó: ¡Nos parece buena idea!”


¿Por qué fue hasta este momento que el pueblo de Israel dijo que era buena idea? Porque esa es la naturaleza de la persona, no es hasta que ve algo, que cree. El profeta fue astuto, como debemos ser nosotros: Aquel que responda con fuego, es el verdadero Dios. ¿Por qué fuego? Porque el fuego consume, esteriliza, desaparece, absorbe, elimina cualquier impureza y el profeta seguramente dijo “si cae fuego, les quito la cabeza a todos, espiritualmente. Porque ¿quién ha hecho llover fuego? El profeta directamente, golpea la razón humana de estas personas.


 


 

3.    Atraer la atención de los que estaban en dos pensamientos.


Nosotros, como hijos de Dios, tenemos la capacidad de sacar a la gente de dos maneras de pensar, con la ayuda del Espíritu Santo. ¿No se ha dado cuenta que las personas, cuando tienen éxito en sus negocios, tienden a pensar que ese éxito es por mérito propio y no por Dios, y empieza a abandonar que todo lo que viene y tiene, es por el Señor? Empiezan a tener ese conflicto en su interior, pero si un hijo de Dios le dice “que jamás se te olvide que lo que tienes, es porque Dios te lo ha dado” lo que hoy somos, es porque Dios nos lo ha dado. Hay muchas personas que sufren, porque son muy indecisas y vacila en dos pensamientos; el Señor no quiere eso, sino que nos definamos.


El objetivo de lo que instruyó el profeta, no era que cayera fuego, sino que la gente saliera de esa forma de pensar y dejara de adorar y mezclar a Dios con los otros dioses, que saliera de esa ignorancia y se convenciera de que Dios es único.


1º Reyes 18:25-29 (TLA): “Entonces Elías le dijo a los profetas de Baal: Elijan un toro para ustedes y prepárenlo primero, porque ustedes son muchos. Pídanle a su dios que mande fuego, pero no lo enciendan ustedes Entonces ellos tomaron el toro que les dieron, lo prepararon y oraron a su dios desde la mañana hasta el mediodía. Le decían: “¡Baal, contéstanos!” Los profetas de Baal saltaban alrededor del altar que habían construido. Pero no se escuchó ninguna voz ni nadie respondió nada. Al mediodía, Elías se burlaba de ellos, y les decía: “¡Griten más fuerte! ¿No ven que él es dios? A lo mejor está pensando, o salió de viaje; quizás fue al baño. ¡Tal vez está dormido y tienen que despertarlo! Los profetas de Baal gritaban fuerte. Se cortaban a sí mismos con cuchillos hasta que les salía sangre, pues así acostumbraban hacerlo en sus cultos. Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando y saltando como locos. Por fin llegó la hora acordada para quemar el toro, pero no se oyó ninguna voz. Nadie escuchó ni contestó nada.”


A veces da la impresión, como que los cristianos no creyéramos en Dios y caemos en ese papel, gritando, exigiendo, pidiéndole, llorando y Dios no contesta. La solución se la mencioné al principio: No abandone los mandamientos ni le quite su lugar al Señor. ¿Por qué a éstos nunca les contestó? ¿Por qué se burló Elías de ellos? Porque sabía quién estaba con él y que después de que les diera el tiempo


La hora para los sacrificios a Jehová, en ese tiempo, era las tres de la tarde; Elías planeó una estrategia y les dijo a los baales que empezaran ellos, desde horas de la mañana, de manera que, a las tres de la tarde, Elías pudiera ofrecer el sacrificio al Señor, como Él se merece. Por ello es que la Biblia menciona que, llegada la hora, no hubo respuesta a los baales, pero Elías ya estaba listo. Hay una hora y una forma para hacer el sacrificio delante de Dios.


1º Reyes 18:30 (TLA): “Entonces Elías le dijo a todo el pueblo: Acérquense a mí. Todos se acercaron, y Elías construyó el altar de Dios, que estaba derrumbado. Tomó doce piedras, una por cada tribu de Israel: nombre que Dios le puso a Jacob, antepasado de los israelitas. Con esas doce piedras construyó el altar. Luego hizo una zanja alrededor del altar, en la que cabían unos doce litros de agua. Acomodó la leña, cortó el toro en pedazos y lo puso sobre la leña. Entonces Elías le dijo a la gente: Llenen cuatro jarrones con agua y mojen por completo el toro y la leña. Ellos lo hicieron así…”


Note algo: el profeta hizo algo más de lo que los otros cuatrocientos cincuenta profetas habían hecho. Mojó más el sacrificio, pero también hay algo que es importante y es clave a la hora de presentar el sacrificio, y es que Elías lo hizo solo. Yo le pregunto, si hoy le traigo una res y le digo que le presentaremos un sacrificio a Jehová, que lo prepare usted solo. ¿Cuánto tiempo estima que se llevará en hacerlo? Elías preparó el altar, lo restauró, él lo prepara, es su trabajo, su esfuerzo, pero también nadie más está preparando el sacrificio especial para Dios, sino el único que le creía era el que intervenía en el sacrificio, además, le dice al pueblo que moje la leña y el sacrificio. Contra toda lógica y con la razón golpeada, el pueblo estaba a la expectativa, porque ¿cómo podría encenderse el sacrificio, si todo había sido completamente mojado? Algo precioso y sobrenatural estaba por suceder. Elías confiaba en que eso sucedería.


1º Reyes 18:31 (TLA): “… y después Elías les dijo: Háganlo otra vez. Ellos echaron nuevamente agua sobre el animal y la leña, y Elías les pidió que hicieran lo mismo por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar y llenó la zanja.”



4.    Hay que aprender a edificar el altar a Dios / aprender a adorarlo.


Seguramente, el profeta tomó al mejor animal, la hora estaba llegando.


Cuando le digo que es necesario aprender a adorar, es porque hay una hora para hacerlo, una forma de hacerlo y en nuestro caso, una forma clara, en nuestra mente, de hacerlo. Usted tiene su lugar donde intima con el Señor, pero tenga cuidado de que cuando vaya a ese lugar, sea el momento, porque Dios estará allí y contestará. Esos tiempos de adoración son especiales.


Elías restauró el altar, lo que otros habían destruido y lo puso como a Dios le agrada. Cuando usted adore a Dios, ponga el ambiente como a Él le agrada. No puede haber interrupciones.


1º Reyes 18:36 (TLA): “Cuando llegó el momento de quemar el toro, el profeta Elías se acercó y le pidió a Dios: ¡Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob! Haz que hoy todos sepan que tú eres el Dios de Israel y que yo soy tu servidor, y que he hecho todo esto porque tú me lo has pedido.”


Usted ya tiene clara su identidad y va a enfrentar las situaciones, valientemente, como lo hizo Elías; ya estableció las condiciones, puso las reglas en su vida, cómo se iba a preparar todo, edificó un altar y después:


5.    Orar correctamente y por los motivos correctos.


Elías usó las palabras correctas en el momento de la oración, se acercó a Dios y oró: “¡Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob!, que hoy se sepa que tú eres Dios” Elías no imploró por respaldo. Elías resaltaba la confianza que tenía en Dios con sus palabras y su oración y el amor que le tenía a Él y a las personas, porque el deseo de su corazón era que el pueblo supiera que Él es Dios.


Cuando le demos la prioridad al Señor en nuestra vida, muchas cosas cambiarán. A veces pensamos en un buen negocio y tenemos la oportunidad, la capacidad, pero ¿cuándo hemos orado y llegamos a la presencia del Señor, en nuestra primera oración, le ponemos el negocio en sus manos y le decimos “lo que quiero es que sepan que tú estás conmigo?” Habrá bendición, prosperará, pero lo primordial debe ser que los demás sepan que yo, como hijo, soy bendecido. Debemos hacer la oración correcta y con los motivos correctos. Ojalá que lleguemos a tener una mentalidad como la de Elías, si tuviéramos esa mentalidad para todas las áreas de nuestra vida, les aseguro que nos iría mucho mejor.


Todo lo que usted emprenda y haga, que el que se lleve la gloria, sea Dios, un título, salud, negocio, profesión. La Biblia dice que toda sabiduría y todo conocimiento viene de Jehová, por eso es que le doy la gloria a Dios con lo que hago y levantar el nombre de Dios.


Elías termina diciendo:


1º Reyes 18:37: “Contéstame, mi Dios; contéstame para que este pueblo sepa que tú eres Dios, y que deseas que ellos se acerquen a ti. En ese momento, Dios mandó fuego, y quemó el toro, la leña y hasta las piedras y el polvo. ¡También el agua que estaba en la zanja se evaporó! Cuando todo el pueblo vio eso, se inclinó hasta tocar el suelo con su frente y dijo: ¡El Dios de Israel es el Dios verdadero! ¡Él es el Dios verdadero!”


Quedó claramente en el corazón de los israelitas quién es Dios y ya no había dos pensamientos. En el siguiente versículo, el profeta manda a decapitar a lo9s profetas de Baal, según la ley de ese momento: todo aquel que anuncie o que profese a otros dioses, que le sea quitada la cabeza.


Decapite a todos los baales espirituales que hagan estorbo, aquellas cosas que ocupan el primer lugar, el que le corresponde al Señor. Recuerde que usted tiene la autoridad de Dios, tiene identidad del Señor, es un adorador y usted es quien pone las reglas y decide  cómo va a vivir. Si usted decide seguir viviendo con los baales o distractores que lo apartan de Dios y lo distraen, aténgase a las consecuencias, porque vivirá con problemas; si por el contrario, se despoja de esos baales, nos esperan días gloriosos, de ver cosas sobrenaturales de Dios en nuestra vida. El fuego era la misma presencia de Dios.


Disfrutar de lo sobrenatural de Dios, de las sanidades, de las liberaciones, de la restauración financiera, de los pensamientos, eso no fue solo para esos tiempos, es también para ahora. No nos perdamos lo maravilloso y sobrenatural de Dios, por estar teniendo dos pensamientos. Creámosle y confiemos solamente en Él y verá cómo Dios lo saca de donde está, para no seguir perdiendo las bendiciones que Él ha preparado para usted. No temamos, porque Dios está con nosotros. Lo primordial, es que el nombre de Dios sea exaltado.

Última actualización el Viernes, 17 de Junio de 2011 23:22

Newsflash

Una casa para la visión

La primera piedra de una obra no es puesta por el constructor, es puesta por Dios en el corazón de aquel que tuvo la visión.



Cuando el rey David comenzó a reinar en Israel, tenía una sola pasión en su corazón: servir a Dios con todas sus fuerzas, y con toda su alma. Ese deseo lo puede sentir en su corazón, solamente alguien que vivió días y noches de amargura, largos tiempos de tristeza y lágrimas en lugares desolados. ¡El rey David fue un salmista por excelencia! Era tal su pasión y entrega por Dios, que no escatimó ningún esfuerzo para agradarle y darle lo mejor.

Leer más...