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Un verdadero avivamiento - ¿Qué es avivamiento?

Martes, 21 de Agosto de 2012 12:39 Pastor Rubén Reyes
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Indice del artículo
Un verdadero avivamiento
¿Por qué no vivo en avivamiento?
¿Qué es avivamiento?
Características de la iglesia primitiva que vivió en avivamiento
Todas las páginas
 

 

¿Qué es avivamiento?

Avivamiento: es una obra soberana del Espíritu Santo en la cual Él manifiesta la forma muy tangible de su gloria, vamos a ver lo sobrenatural con el fin de que el hombre sea profundamente quebrantado delante de Él y la sociedad sea realmente trasformada.

 

Anhelemos estar en ese continuo avivamiento en ese fluir para que mi vida, mi familia, la iglesia y la sociedad empiecen a ser transformados no hay nada más impresionante que sepan que hay una persona ungida alguien que le teme a Dios, alguien que lo puede ir a buscar por un milagro, alguien que lo pueden buscar por una palabra que te anime y te levante para seguir adelante; que la gente reconozca eso en nosotros, los hijos de Dios tenemos que andar con la frente en alto para ver qué cosas mejores vienen para nosotros.

 

Isaías 32:1-15 LBLA He aquí, un rey reinará con justicia, y príncipes gobernarán con rectitud. Cada uno será como refugio contra el viento y un abrigo contra la tormenta, como corrientes de agua en tierra seca, como la sombra de una gran peña en tierra árida. No se cegarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los que oyen escucharán. El corazón de los imprudentes discernirá la verdad, y la lengua de los tartamudos se apresurará a hablar claramente. Ya no se llamará noble al necio, ni al tramposo se le dirá generoso. Pues el necio habla necedades, y su corazón se inclina hacia el mal, para practicar la impiedad y hablar falsedad contra el Señor, para mantener con hambre al hambriento y para privar de bebida al sediento. En cuanto al tramposo, sus armas son malignas; trama designios perversos para destruir con calumnias a los afligidos, aun cuando el necesitado hable lo que es justo. Pero el noble concibe cosas nobles, y en las cosas nobles se afirma. Levantaos, mujeres indolentes,  y  oíd mi voz; hijas confiadas, prestad oído a mi palabra. Dentro de un año y  algunos  días, os conturbaréis,  hijas confiadas, porque se habrá acabado la vendimia,  y  la recolección  del fruto  no vendrá. Temblad,  mujeres  indolentes; conturbaos,  hijas  confiadas; desvestíos, desnudaos, y ceñid  cilicio  en la cintura; golpeaos el pecho, por los campos agradables, por la vid fructífera, por el suelo de mi pueblo  donde  crecerán espinos  y  zarzas; sí, por todas las casas alegres  y por  la ciudad divertida. Porque el palacio ha sido abandonado, hecha un desierto la populosa ciudad. Collado y atalaya se han convertido en cuevas para siempre, un deleite para asnos monteses, un pasto para rebaños; hasta que se derrame sobre nosotros el Espíritu desde lo alto, el desierto se convierta en campo fértil y el campo fértil sea considerado como bosque.

 

Necesitamos ser llenos del Espíritu Santo para dejar de ser estériles en lo espiritual, necesitamos la llenura del Espíritu Santo en nuestra vida para que todo lo que no es fértil, lo que está desierto tenga vida, el señor tiene un derramamiento especial de su Espíritu para cada uno de nosotros para volver a activar esas áreas que se han quedado dormidas, la única forma de retomar el tema y entrar en el avivamiento es dejar que el Espíritu Santo empiece a transformar nuestra vidas.

 

En un momento de mi vida yo estuve aburrido del evangelio después de que Dios me perdonó, después de que Dios me liberó, después de que Dios me sanó, después de saber que voy al cielo, después de saber que tengo al Espíritu Santo, llegó un momento en mi vida en que el evangelio me aburrió, y yo le dije al señor “no puede ser” uno se aburre porque quiere, uno deja de buscar porque quiere aquí uno no conoce más al señor porque uno no quiere, pero en ese momento yo le dije al señor “ya me aburrí de lo mismo” y Dios fue muy claro conmigo y me dijo “echa un vistazo a tu vida” para eso tenía como 27 años tenía a mi esposa, a mi hija, casa, trabajo y empecé a ver todas las bendiciones y ni aun así reaccionaba, no estaba pasando un momento crítico en lo económico, no estaba enfermo, yo estaba sirviendo al señor pero yo estaba aburrido mi petición fu “señor yo quiero algo más de parte tuya” y se lo dije de todo corazón y efectivamente Dios me lo concedió un día en una prédica un hermano llegó a hablar del Espíritu Santo en ese momento captó mi atención y empezó a hablar de todo lo que Él era y todo lo que podíamos hacer con Él la relación que podíamos tener el respaldo que podíamos tener, como Él nos guía a toda verdad a toda justicia Él es el consolador entonces yo entendí algo, yo no había estado anhelando tener una relación ni ser lleno del Espíritu Santo por eso es que me había aburrido por eso ya no le sentía gusto hablarle a la gente del señor, miren como trabaja de bien el enemigo y entonces empezó el señor a transformarme y entonces empezó a mejorar la relación con Dios y entonces lo empecé a entender a un más y me empezó a hablar y lo más sorprendente es que me llevó por la línea de la liberación y sanidades y luego aparecen los primeros casos de liberación y le digo al demonio “en el nombre de Jesús te callas” se callaba “en el nombre de Jesús te debilitas” y se debilitaba “en el nombre de Jesús te largas y dejas libre a esta persona” se iba; eso volvió a encender esa chispa eso que ahora estoy disfrutando y eso es lo que estoy anhelando para la iglesia.

 



Última actualización el Martes, 21 de Agosto de 2012 12:42

Newsflash

Una casa para la visión

La primera piedra de una obra no es puesta por el constructor, es puesta por Dios en el corazón de aquel que tuvo la visión.



Cuando el rey David comenzó a reinar en Israel, tenía una sola pasión en su corazón: servir a Dios con todas sus fuerzas, y con toda su alma. Ese deseo lo puede sentir en su corazón, solamente alguien que vivió días y noches de amargura, largos tiempos de tristeza y lágrimas en lugares desolados. ¡El rey David fue un salmista por excelencia! Era tal su pasión y entrega por Dios, que no escatimó ningún esfuerzo para agradarle y darle lo mejor.

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